domingo, 9 de septiembre de 2012
Agresión
"Cada agresión que recibas, mírala como una petición de Amor y respóndele con el lenguaje del Amor. Porque cada vez que respondas con ataque, te estás atacando a ti mismo."
M. Ghandi
viernes, 31 de agosto de 2012
Un Poquito de ternura, por favor...
No importa qué cualidades sicológicas pueda tener una persona, un corazón abierto siempre es tierno. Esa ternura puede encontrar su expresión en una mirada, en un gesto, en el tono de la voz y hasta en un silencio. La vida moderna, con sus prisas y su atención puesta en la producción y obtención de bienes materiales nos aleja del sentir del corazón y nos da la impresión de que la ternura se ausentó de nuestras vidas. Sin embargo, el amor habita el corazón humano que sigue siendo bueno.
Cuando no hay ternura tendemos a ser ásperos. Parece que en vez de piel tenemos una lija, nos herimos cada vez que nos tocamos y sufrimos porque maltratamos a aquellos a quienes queremos. Soy de las que piensa que no hay paz en el mundo porque no hay paz en los hogares. Y es allí en donde puede florecer la ternura y desde donde puede expandirse hacia el mundo. No hay otro camino.
Cuando el sentimiento que une a los seres proviene del mundo de deseos, se demuestra como afecto. Y el afecto nos afecta imponiéndonos obligaciones y haciéndonos esperar siempre algo a cambio. El Maestro D.K. lo define como el espejismo del sentimiento que hunde a mucha gente buena en las brumas del plano astral. Pero cuando el amor proviene del alma no impone condiciones, es una corriente de vida abundante, como un manantial que enriquece todo lo que toca, que nunca aprisiona y en su núcleo es pura ternura.
Miremos más de cerca nuestras relaciones cotidianas y si encontramos asperezas, trabajemos arduamente para cambiarlas. Cada relación áspera es una fuente de dolor y un contaminante del ambiente psicológico del lugar donde se expresa. Deja que la energía del corazón fluya a torrentes convertida en ternura, y envuelve con ella a tu familia, a la del vecino, a la comunidad, a la nación, al planeta. No le añadas al mundo más asperezas de las que ya contiene. La transformación mundial depende de la transformación de cada uno de nosotros.
¿Me podrías dar un poquito de ternura, por favor? Si estuviéramos más atentos podríamos leer esa petición en la mirada de nuestros hijos, hijas, esposos, esposas, madres, padres, seres queridos…
Se trata de comunicarnos desde lo que somos, desde la fuente misma de vida y conciencia y desde ahí, establecer las relaciones. Las personalidades, cuando están alejadas del alma critican, dividen, reclaman y nunca se satisfacen. El alma comprende, une, se ofrece a sí misma en bien de los demás y se conforma simplemente con amar. La fuente del verdadero amor está dentro de ti, en tu alma, en tu dimensión divina. Conéctate contigo mismo y desde allí derrama todo el amor a aquellos que la vida ha puesto a tu lado.
Hay un sinsentido que agobia a gran parte de la población que busca llenar su vacío existencial con cosas. Por más que el humano quiera encontrar en el tener su sentido de vivir, no lo logrará, simplemente porque ahí no está. Por más que compremos y tengamos cosas y cosas, el sentido de la vida está en el amor. Y el amor es dar y darse en bien de los demás.
Si podemos compartir la mesa, el dolor, los problemas, la alegría, nos sentimos contenidos y esa contención es el regalo más grande que podemos recibir y darle a nuestros seres queridos. Esa contención nos da la fuerza para afrontar los retos con entereza, solucionar los solucionables y crecer sobre aquellos que no podemos cambiar.
Perdonemos sin juzgar, como nos enseñó el Maestro Jesús. El perdón aflora natural cuando nos damos permiso, unos a otros, para equivocarnos. Cuando reconocemos que el hermano, la hermana hace lo mejor que le sale y si le sale mal es probable que sufra. ¿Cómo castigarlo, entonces, con un juicio, resentimiento, crítica, enojo? Si no aprendemos a vivir perdonándonos unos a otros, ¿cómo pretender que los pueblos se perdonen, que las naciones se perdonen y curen sus heridas?
La varita mágica que transformará este mundo está en el corazón, en ese núcleo de luz que todos tenemos dentro, en donde habita la Llama del Espíritu, ese pedacito de Dios que todos compartimos. Permite que aflore y colore tus actividades diarias. No tienes que esforzarte, porque sale natural cuando das de aquello que tienes adentro, cuando te das a ti mismo, cuando te ofreces. ¿Qué otra cosa, realmente, puedes dar?
Una sonrisa a tiempo, una mirada de amor, un “estoy contigo”, una comprensión ante los errores cometidos y la vida se enriquece, porque le permites que exprese plenamente su esencia que es el amor y su lenguaje, la ternura.
La nueva civilización que todos esperamos tendrá una cultura, la cultura del alma, que es la cultura del amor, que es la cultura de la paz. Su dirección es la unidad, la cooperación, la solidaridad, la hermandad. Ése es nuestro destino, o no tendremos destino, porque el propósito de este mundo es expresar la divinidad en la dimensión material y nuestro Dios es un Dios de Amor.
¿Podrías darle a la vida un poquito de ternura? El Dios del Universo te lo agradecerá porque cuando eres tierno, es Dios mismo, que a través de ti, expresa Su Amor.
Desde las profundidades del alma,
Carmen Santiago
"La espiritualidad no se limita a los ejercicios denominados espirituales: la meditación, la oración… En realidad, cualquier actividad de la vida cotidiana puede ser espiritualizada si se sabe introducir en ella un elemento divino. Y a la inversa, la oración, la meditación o toda otra actividad llamada «espiritual», puede convertirse extremadamente prosaica si no está animada, sostenida por una idea sublime, un ideal superior.
La espiritualidad no consiste en descuidar o menospreciar el mundo material, sino en esforzarnos siempre en actuar con la luz y para la luz. Sólo con esta condición, incluso la actividad más ordinaria puede servir para elevarnos, para armonizarnos, para unirnos al mundo divino."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
domingo, 15 de julio de 2012
El Amor sin Apego te Devuelve la Felicidad
La mayor parte del tiempo nos dejamos llevar por el pensamiento,
reflexionando sobre las cosas en un monólogo que generalmente,
nos aleja del silencio, la paz, la claridad,
que es realmente la naturaleza de la mente.
La felicidad es precisamente el no pensamiento.
En cualquier momento de felicidad que tengas,
observarás que no hay pensamientos.
Sin embargo siempre estamos buscando la felicidad a través del pensamiento,
buscamos razones, técnicas o estrategias para ser feliz.
Cuando, en realidad, para ser feliz sólo necesitamos acallar el pensamiento y abrirnos.
Imagen Paco Alonso
¿Cuales son los principales enemigos de la felicidad?
Básicamente, la ignorancia.
Especialmente, esa ignorancia de no saber que no sabes.
Creer que sabes todo lo que hay que saber,
te hace mantenerte en tu postura y repetir errores.
Repetir situaciones que te conducen a la infelicidad.
Actitudes dirigidas por el miedo, el enfado, el apego, la confusión...
¿Como afrontar la ignorancia?
El primer paso es reconocerla. Decir: no sé nada.
Eso te mantiene abierto a aprender.
Lo que pasa es que mucha gente no puede aceptar esa incertidumbre,
necesita respuestas rápidas, ya; y, si no, se llena de ansiedad,
y para evitarlo se inventa las respuestas.
Cualquier respuesta que le funcione durante un tiempo,
que calme su angustia.
¿Como afrontar el miedo?
El miedo aparece precisamente por la ignorancia y porque no la aceptamos.
Nos aterra lo que no sabemos.
Por eso, el mejor antídoto del miedo es la aceptación.
El miedo es resistencia a lo desconocido, y,
a veces, resistencia a lo conocido también.
¿Como afrontar el enfado?
La mejor medicina contra el enfado es el amor.
Cuando una persona está enfadada con alguien,
todo en esa persona lo ve mal, feo, criticable.
Y, por extensión, se enfada con el mundo,
que es feo y criticable también.
Entonces hay que practicar el amor;
meditar en el amor y después practicarlo hacia la vida.
¿Como afrontar el apego?
De la misma manera que el enfado. Con el amor.
En castellano decimos "te quiero",
y en ese concepto está intrínseco el apego, la propiedad.
Sustituye la palabra "amor" por "dar".
Cuando digas "yo te amo" piensa en "yo te doy".
Practica el dar más que el controlar.
Deja a un lado las espectativas y las exigencias.
Ama con libertad. A las personas, las cosas,
las situaciones que más te gustan de la vida.
Entrégate a la experiencia, disfrútala, pero no quieras retenerla.
El mejor antídoto del apego es el amor;
y, sin embargo, cometemos el gran error
de identificarlos y nos convencemos de que cuanto más apego hay
(celos, posesión, exclusividad, exigencias hacia el otro,
control, etc,), mayor es el amor.
¿Como afrontar la confusión y la ignorancia?
Cuando te sientas demasiado confuso, deja de pensar,
porque pensar en exceso te lleva a más confusión.
Párate un rato,
abandona el tema y dedícate a otra cosa que no requiera más pensamiento.
Al igual que cuando tu cuerpo está cansado le permites descansar,
deja descansar tu mente.
¿Como? Muévete, haz ejercicios físicos, salta,
sal a correr, recreate en la naturaleza...
Y luego retoma el tema otra vez.
"OPTA POR DAR MÁS
QUE POR CONTROLAR.
SI OLVIDAS TUS EXIGENCIAS,
AMARÁS EN LIBERTAD"
Publicado por Paco Alonso en :http://alsoldepacoalonso.blogspot.com.ar/
viernes, 22 de junio de 2012
Lo que Todos Queremos, mes de Cancer
Si somos capaces de escuchar la voz que surge del trasfondo de las crisis, ya sean personales, nacionales o internacionales, escucharemos el mismo anhelo: “queremos vivir en paz, queremos ser felices, queremos armonía, queremos que se respeten los derechos humanos…”
¿Cómo puede ser que un deseo tan básico y común pueda ser tan elusivo, que si todos queremos lo mismo, no lo hayamos podido conseguir? Creo que el drama de nuestra humanidad radica en que buscamos solucionar los problemas con la creencia inadecuada, la misma que los ocasionó, la que piensa que las cosas se resuelven cuando unos ganan y otros pierden, la que divide a la humanidad en dos bandos: los buenos y los malos, y hasta la vida más allá de la muerte en cielo e infierno. Las instituciones por las cuales administramos la vida en el planeta están modeladas de acuerdo a este viejo paradigma. ¿Cómo pueden surgir las correctas relaciones fuera de su contexto natural que es el hecho de que todos somos hermanos con los mismo derechos y obligaciones? No lo creo posible.
La fraternidad se asienta en la esencia misma del ser. Y cuando nos dividimos entre buenos y malos, cultos e incultos, desarrollados y subdesarrollados, lo único que estamos haciendo es agravar el problema.
Dentro del contexto de la cultura de la competencia, no creo que podamos encontrar las soluciones a los problemas que hoy enfrenta la humanidad. Nunca entendí el porqué cuando a una persona se le presta dinero y no puede pagar, en vez de ayudarla, se le cobran más intereses disminuyendo las posibilidades para que cumpla con su compromiso. Esto es igual a cuando una persona que se está hundiendo en el mar, en vez de darle un flotador le tiramos una piedra... ¡se va a hundir más rápido! Cuando esto se hace con las naciones, obligándolas a pagar deudas que son impagables debido a los intereses acumulados, aumentándoles la deuda, aplicando más intereses y condenando a gran parte de sus habitantes al hambre y la miseria, ¿acaso no es un acto criminal?
Entonces pienso que lo que tenemos que cambiar está en la mente. Y ahí, todos tenemos poder. La Era de Acuario nos pide un cambio de creencias, de cultura, de forma de vivir, porque la administración de la vida como la tenemos no responde a lo que queremos. Hemos desarrollado la capacidad de destruir la Tierra, ¡con todas sus bellezas y sus riquezas! Somos como el necio que, sentado sobre una hermosa rama, la corta; sin darse cuenta que caerá al abismo con ella. Buscamos la paz, hablamos de la paz, la idealizamos pero cuando consideramos aceptables medidas que no contemplan el derecho de comer de los pueblos, sembramos las semillas de la guerra. Y seguimos tan campantes, sin considerar que el problema está en el sistema que hemos creado para administrar la vida, hasta que la crisis planetaria nos afecte personalmente y la veamos cara a cara, o... de repente... por la luz que hoy llega a raudales, descubramos que somos hermanos y se produzca un verdadero cambio en la conciencia.
Y ese descubrimiento es el más importante que nos toca hacer. Y aunque es un hecho conocido y aceptado a nivel intelectual por casi toda la humanidad, no se ha convertido en conocimiento verdadero porque no lo tenemos incorporado a nuestra conducta. Cristo nos enseñó que todos somos hermanos, todos hijos de un mismo Padre, y nos dejó la regla de oro de la conducta humana que esta escrita en uno de los muros de las Naciones Unidas, "no le hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti." Así está la clave. Es tan sencilla, es hermoso recitarla, pero si no se expresa a través de la conducta, somos loros que repiten y repiten y no sabed de qué hablan.
Hay que tener en cuenta que hace sólo 67 años que, con la fundación de las Naciones Unidas, hemos declarado que la guerra no nos sirve, que queremos vivir en un mundo de paz. Y, ¿cuántos miles de años llevamos en el planeta resolviendo los problemas con la violencia, con la guerra, con el “yo gano y tú pierdes”? Necesitamos encontrar la zona en nuestra conciencia desde donde surja la buena voluntad como algo natural, porque es lo único capaz de construir una cultura de paz. El reto de nuestro tiempo radica en el descubrimiento de nosotros mismos, de nuestra divinidad esencial, de aquello que nos hace verdaderamente humanos, nuestra Alma Inmortal.
Y ¿cómo encontrarnos a nosotros mismos, cómo descubrirnos? Todas las escuelas espirituales nos enseñan un camino. Te ofrezco el del atajo, el que practico aunque no siempre me sale bien, pero lo hago con empeño porque estoy convencida que es el más rápido, y como la Nueva Era está llegando con toda su luz y su potencia, es mejor apurarse.
Descubrirse uno mismo entraña una de las más grandes paradojas de la vida porque es necesario el olvido de uno mismo. Me preguntarás, ¿cómo me puedo encontrar si me olvido de mí mismo? Porque cuando piensas en ti, te enfocas en tus intereses, en tus deseos personales y te quedas en las zonas que menos reflejan tu verdadera esencia. Allí la visión se nubla por el vapor que producen tus deseos egoístas. Ves muy bien al personaje temporal que te ha tocado jugar en esta vida, su nombre, su profesión, etc., pero no te ves a ti, al hijo de Dios, la conciencia inmortal. Entonces, ¿qué puedes hacer? Aquí hay un truco muy bueno. Como todos somos hermanos y compartimos la misma naturaleza interna – así como la comparten dos gotas de agua del mismo océano - cuando te buscas en tu hermano, te ves mucho mejor, porque al quitar la mirada de tu pequeña persona, ya nada tapa tu verdad interna y puedes verte. A través de la mirada de tu hermano, ves tu divinidad esencial, a través del alma de tu hermano llegas a tu alma. Es un atajo. Se llama el camino del Corazón, porque es el amor el que lo permite. Cuando buscas descubrir lo mejor de los demás, de alguna manera descubres lo mejor de ti. Ama a tu prójimo como a ti mismo.
Cuando descubres tu divinidad esencial, la buena voluntad aflora sin esfuerzos, como el agua del manantial que, fluyendo libre, enriquece todo lo que toca porque el corazón humano es esencialmente bueno. Y la buena voluntad promueve las correctas
relaciones que nos darán el mundo que todos anhelamos. Somos el problema, pero también somos la solución. Construiremos juntos, porque es nuestro destino, un nuevo sistema basado en el respeto, la cooperación, el amor fraternal, las correctas relaciones y la paz, y lo haremos en el auto descubrimiento de nuestra divinidad esencial.
Tú y yo somos Uno. Con el amor de siempre, inmenso, eterno…
Carmen Santiago
viernes, 8 de junio de 2012
Que Seas Tú Mismo
Yo no estoy aquí para convencerte de nada. No estoy aquí por reconocimiento.
No estoy a favor de ningúna práctica ni entretenimiento.
Estoy aquí sólo para servir. Estoy aquí sólo para transmitir mi mensaje: La verdad, la sencillez, el amor y el servicio.
Yo quiero que viajes a través de la luz… QUE SEAS TÚ MISMO.
Ramana Maharashi
miércoles, 30 de mayo de 2012
La Vida es Como un Espejo
"Sí sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí". "El que quiera ser amado que ame".
Mahatma Ghandi
domingo, 8 de abril de 2012
Llega un nuevo Pesaj - Llega una nueva Pascua
Siento agradecimiento a la tradición de nuestra familia de encontrarnos todos los años para
celebrar esta festividad.
Y en honor a nuestros ancestros, a mis abuelos que nos acompañan desde otro plano, a mis padres, hermana, tíos abuelos, tíos, primos, suegros y a mi misma, que seguimos reuníendonos en la mesa dando continuidad a este ritual, tomé la iniciativa de preguntarme el sentido que hoy tiene para mi esta festividad.
Año a año leemos y escuchamos un relato antiguo que nos cuenta la travesía de un pueblo que sale de la esclavitud hacia la libertad.
La historia que nos contaron la conocemos, la leemos al menos desde que yo nací, ya son 30 años! Y como pueblo más de 3000 años leyendo este mismo relato! Wowww
Me pregunto entonces: De qué nos estamos olvidando como humanidad que necesitamos volver a salir de Egipto todos los años?
Una voz dentro de mi me responde que la salida de Egipto, el camino del desierto, es el camino de la vida que atravesamos los seres humanos en esta experiencia terrenal.
Nacemos con la maravillosa oportunidad de ser libres, sí!
La libertad es nuestra propia naturaleza.
Tenemos la posibilidad de descubrinos, explorarnos, desarrollarnos y elegir.
Elegir nuestro modo de caminar, nuestro modo de vestir, nuestro modo de hablar, nuestro modo de comer.... podemos elegir nuestro punto de vista, cambiar de opinión, desarrollar nuestros talentos, qué queremos ser, qué queremos hacer, con quién, dónde queremos vivir, tantas decisiones que podemos tomar!
A veces se nos hace difícil elegir, tememos equivocarnos. Entonces, adoptamos criterios.
Nuestra familia es una fuente, nos provee de hábitos, tradiciones, creencias, historias de éxitos y fracasos, comportamientos que se aceptan y otros que no. Esas experiencias heredadas, junto a nuestra religión, la cultura de nuestro lugar, y las personas con quienes compartimos nuestra vida cotidiana, nos van formando un modo de ver el mundo y criterios para tomar decisiones.
Sin embargo, estos criterios nos traen grandes problemas si perdemos nuestro propio sentido:
Quién soy?
Cuál es la intención de mi vida?
Las respuestas a estas preguntas no provienen del mundo externo. Sólo nacen dentro de cada uno de nosotros.
Qué vida estoy eligiendo?
Elijo lo que que se supone que está bien?
Elijo lo que realmente deseo con el corazón?
Qué es lo que realmente desea mi corazón? Lo siento?
A veces nuestra mirada está muy acotada en lo que está siendo y no podemos ver que las cosas pueden ser diferentes.
Celebrar Pesaj este año es para mi una oportunidad de repensar mis propios procesos de liberación, el camino de soltar mis propios miedos y elegir con el corazón.
También, me divierte el juego de hacerme preguntas porque me sigo considerando niña y también me considero sabia para poder responderme. Porque cuando no sé la respuesta puedo pedir ayuda y recibir la respuesta en mi corazón.
Hacerme preguntas a mi misma me abre la posibilidad de ver lo que llevo en la sombra, quizás porque me duele, me siento vulnerable, me da miedo o simplemente no sé qué hacer con eso.
A veces siento que mi propio Egipto es no poder aceptar y agradecer a mis aferramientos, sabiendo que ellos son maestros que me permiten liberarme.
Lo bueno de la historia de Pesaj es que todos los años finalmente salimos de Egipto, aunque no sepamos cómo, ese es el camino de nuestra vida. Y sé que todas las aparentes dificultades que atravesamos tienen un propósito mayor que es ayudarnos en la liberación.
Les deseo un Pesaj muy alegre! Que podamos sentarnos muy cómodos, respirar muy profundo, fluido y disponernos a liberarnos cada uno a sí mismo.
Sé que podemos hacerlo!
Los abrazo con el corazón!
Vale Orit.
celebrar esta festividad.
Y en honor a nuestros ancestros, a mis abuelos que nos acompañan desde otro plano, a mis padres, hermana, tíos abuelos, tíos, primos, suegros y a mi misma, que seguimos reuníendonos en la mesa dando continuidad a este ritual, tomé la iniciativa de preguntarme el sentido que hoy tiene para mi esta festividad.
Año a año leemos y escuchamos un relato antiguo que nos cuenta la travesía de un pueblo que sale de la esclavitud hacia la libertad.
La historia que nos contaron la conocemos, la leemos al menos desde que yo nací, ya son 30 años! Y como pueblo más de 3000 años leyendo este mismo relato! Wowww
Me pregunto entonces: De qué nos estamos olvidando como humanidad que necesitamos volver a salir de Egipto todos los años?
Una voz dentro de mi me responde que la salida de Egipto, el camino del desierto, es el camino de la vida que atravesamos los seres humanos en esta experiencia terrenal.
Nacemos con la maravillosa oportunidad de ser libres, sí!
La libertad es nuestra propia naturaleza.
Tenemos la posibilidad de descubrinos, explorarnos, desarrollarnos y elegir.
Elegir nuestro modo de caminar, nuestro modo de vestir, nuestro modo de hablar, nuestro modo de comer.... podemos elegir nuestro punto de vista, cambiar de opinión, desarrollar nuestros talentos, qué queremos ser, qué queremos hacer, con quién, dónde queremos vivir, tantas decisiones que podemos tomar!
A veces se nos hace difícil elegir, tememos equivocarnos. Entonces, adoptamos criterios.
Nuestra familia es una fuente, nos provee de hábitos, tradiciones, creencias, historias de éxitos y fracasos, comportamientos que se aceptan y otros que no. Esas experiencias heredadas, junto a nuestra religión, la cultura de nuestro lugar, y las personas con quienes compartimos nuestra vida cotidiana, nos van formando un modo de ver el mundo y criterios para tomar decisiones.
Sin embargo, estos criterios nos traen grandes problemas si perdemos nuestro propio sentido:
Quién soy?
Cuál es la intención de mi vida?
Las respuestas a estas preguntas no provienen del mundo externo. Sólo nacen dentro de cada uno de nosotros.
Qué vida estoy eligiendo?
Elijo lo que que se supone que está bien?
Elijo lo que realmente deseo con el corazón?
Qué es lo que realmente desea mi corazón? Lo siento?
A veces nuestra mirada está muy acotada en lo que está siendo y no podemos ver que las cosas pueden ser diferentes.
Celebrar Pesaj este año es para mi una oportunidad de repensar mis propios procesos de liberación, el camino de soltar mis propios miedos y elegir con el corazón.
También, me divierte el juego de hacerme preguntas porque me sigo considerando niña y también me considero sabia para poder responderme. Porque cuando no sé la respuesta puedo pedir ayuda y recibir la respuesta en mi corazón.
Hacerme preguntas a mi misma me abre la posibilidad de ver lo que llevo en la sombra, quizás porque me duele, me siento vulnerable, me da miedo o simplemente no sé qué hacer con eso.
A veces siento que mi propio Egipto es no poder aceptar y agradecer a mis aferramientos, sabiendo que ellos son maestros que me permiten liberarme.
Lo bueno de la historia de Pesaj es que todos los años finalmente salimos de Egipto, aunque no sepamos cómo, ese es el camino de nuestra vida. Y sé que todas las aparentes dificultades que atravesamos tienen un propósito mayor que es ayudarnos en la liberación.
Les deseo un Pesaj muy alegre! Que podamos sentarnos muy cómodos, respirar muy profundo, fluido y disponernos a liberarnos cada uno a sí mismo.
Sé que podemos hacerlo!
Los abrazo con el corazón!
Vale Orit.
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